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10 diciembre, 2025 por Balance Perfecto

La incapacidad de hacer preguntas: una deficiencia educativa que le pasó factura a mi salud

La incapacidad de hacer preguntas: una deficiencia educativa que le pasó factura a mi salud
10 diciembre, 2025 por Balance Perfecto

¿Cómo puedo cambiar mi contexto, mi entorno o mi salud si lo que sé en este momento es una verdad única para mí? Esta fue la misma inercia mental que me impedía preguntar en las clases de la U, y que después se trasladó a mi salud, haciéndome enfermar poco a poco.

Yo soy egresado de la Universidad Nacional en donde saqué mi bachillerato y licenciatura, en ese tiempo tuve la dicha de tener profesores de muy buena calidad. En la U se da un énfasis en cada materia en el área de investigación, lo cuál es muy poderoso para posteriormente mantenerse actualizado y realizar nuestros propios “laboratorios” y así ampliar el conocimiento. Especialmente en la licenciatura, ahí se espera que el estudiante haya adquirido ciertas aptitudes qué le permitan ampliar su criterio sobre una serie de temas.

Una buena Universidad, buenos profes, buenos objetivos de enseñanza, todo muy bien. Sin embargo, el gran problema de tener todas las herramientas es no saber utilizarlas.

¿Cuando me di cuenta que no sabía pensar? Ahora se me hace clarísimo. Teníamos un profesor que sabia mucho, pero no solo eso, físicamente era imponente y tenía la capacidad de hacer vibrar las ventanas con su voz, con eso aunque no quisieras ponías atención en clase. Él siempre se ponía de mal humor porque al finalizar una explicación decía con su voz gruesa y ruidosa: “Dudas, inquietudes, comentarios”, a lo cual nadie respondía y se llenaba de silencio la clase, acto seguido se enfadaba más y decía de forma sarcástica “todo quedó clarísimo, nadie tiene dudas, debe ser que soy muy buen maestro” y luego añadida una regañada pidiéndonos que debíamos cuestionar lo que él decía. Yo, entre la vergüenza y las ganas de quedar bien, intentaba pensar y plantearme una pregunta, el resultado: Nada.

Nunca me había planteado lo malo que esto podía ser. Años después me di cuenta de 2 cosas:

Primero, nadie me había enseñado a preguntar ni a cuestionar , porque lo que aprendí hasta ese momento era que el profesor es el que sabe, el que trasmite el conocimiento y nosotros los estudiantes, los que recibimos el conocimiento. Aunque eso tiene implicaciones muy serias qué se pueden tratar en un blog distinto, me gustaría centrarme en el punto 2. Ya que es aquí donde la falta de cuestionamiento casi me pasa una factura muy alta.

Segundo: hace unos años, comencé a padecer una serie de síntomas (Fatiga crónica, depresión, pérdida de rendimiento físico, falta de libido, incapacidad para concentrarme o leer, entre otros). Mis exámenes clínicos estaban perfectos, pero yo cada vez me sentía peor. Pensé que era la edad, la genética, cualquier cosa menos el impacto de las cosas que yo cotidianamente hacia y dejaba de hacer. Para ese momento mi pensamiento era, “¿cómo es posible que yo hago todo perfecto y me siento así de mal?” Simplemente no mejoraba.

Resolver mi problema de salud requirió de personas que me abrieron los ojos, de ser más consciente de mi organismo y de un profundo estudio que no terminará nunca. Ahora mismo me siento renovado. Pero eso no es tan importante, lo que de verdad vale la pena aquí es preguntarse ¿Cómo me han enseñando a pensar? ¿Qué implica no ver más allá del impacto de mis hábitos en mi salud?

La solución siempre está a nuestro alcance. Un cambio en la salud no viene de un suplemento mágico o un diagnóstico secreto. Realmente viene de aprender a pensar, a cuestionar y a investigar sobre nuestra propia vida y nuestras sensaciones físicas, mentales y emocionales.​

Si en este momento la verdad absoluta para usted es la fatiga qué persiste “por el trabajo”, la frustración o el estancamiento en los objetivos de salud aunque los exámenes clínicos digan que usted está normal, tome un momento y cuestione su contexto, algo así como: de mis acciones diarias, ¿qué podría estar contribuyendo a que yo tenga estos síntomas tan negativos? O algo más preciso como: ¿Qué impacto puede tener en mi descanso cenar a las 9 pm?

Recuerde que la atención médica es fundamental en momentos puntuales, por lo demás, no hay que esperar a que el profesor, el médico o el experto nos den la respuesta. Nadie sabe mejor que nosotros mismos cómo nos sentimos, por eso somos nuestro propio laboratorio, en donde debemos cuestionar lo establecido, evaluar nuestra toma de decisiones, reflexionar, pensar más y realizar cambios.

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