¿Quién más que tú mismo puede conocer cómo te estás sintiendo?
La especialización que hemos alcanzado con el paso del tiempo nos ha vuelto muy buenos en una sola cosa, pero pésimos en todo el resto. Y aunque no es sensato decir que podemos ser excepcionales en todo, creo que podemos ampliar nuestro conocimiento, ser un poco más críticos y más conscientes de nuestro cuerpo. Porque al final de cuentas, qué podemos hacer si no estamos en la capacidad de funcionar correctamente, sin una buena salud.
Hay que ser realistas, en muchos contextos estar en manos de un médico es nuestra única alternativa y la mejor. Yo pase por una cirugía de hernia inguinal que no tenía más remedio, retrasé esto lo más posible mientras veía mi capacidad funcional disminuirse progresivamente, primero dejando de lado algunos ejercicios, luego reduciendo el peso con el que podía entrenar, después otras actividades como correr o estar de pie por varias horas. Sin embargo, en otros contextos sí que podemos tener otras alternativas, y lo mejor de todo es que podemos elegir qué rumbo debemos tomar.
El asma y otras enfermedades crónicas son el resultado de nuestra predisposición genética expuesta a una combinación de factores que favorecen su desarrollo (nuestro contexto). Es por eso que identificando y luego modificando estos factores permite atenuar, retener e incluso revertir los síntomas de cualquier padecimiento.
¿Qué te hace tan vulnerable?
El estilo de vida moderno tiene muchas ventajas, pero el origen de todas las especies de este mundo no ha cambiado, seguimos siendo parte del ecosistema y nos interrelacionamos con el entorno. Por lo tanto, aunque intentemos evitarlo siempre estaremos expuestos al polvo, los olores fuertes, o que el tiempo caprichosamente se vuelva frío de repente.
Ahora bien, lo que debes saber es que estos agentes están lejos de ser el origen real del problema. Más bien son el puntillazo final, la estocada que termina generando un problema que no es fácil de manejar.
Detrás de esos agentes desencadenantes está tu contexto y descifrar el enigma requiere de una búsqueda profunda en tus hábitos ¿cuáles son los componentes de tu alimentación? ¿qué tan eficaz es tu manejo del estrés? ¿cuánta actividad física haces por semana? ¿te expones al sol diariamente?
Estás preguntas tienen la finalidad de hacerte reflexionar, y aunque se deben abordar con profundidad te expongo algunas soluciones para que te puedas graduar en tu salud:
- Sobre la alimentación
- Elimina todos los alimentos ultraprocesados (Cualquier cosa que contenga, saborizantes endulzantes, conservantes, emulsificantes, etc)
- Elimina el gluten.
- Prioriza las grasas de buena calidad (Ghee, coco, aguacate, grasa animal), las proteínas y los vegetales.
- Nunca utilices aceites vegetales.
- Sobre el manejo del estrés
- ¿Cuál es tu válvula de escape?
- Dedica tiempo para despejar tu mente (que no incluyan alcohol u otro tipo de drogas)
- Relacionate con personas que aporten valor a tu vida
- Resuelve cualquier problema financiero que tengas (utiliza el endeudamiento con sabiduría y/o déjate asesorar)
- Sobre el ejercicio
- Dedica espacio diario para la actividad física, como prioridad el trabajo para el desarrollo de la fuerza y de la masa muscular.
- Utiliza varias pausas activas al día que te saquen del entorno y que te permitan hacer actividades como subir escaleras, caminar o estirarse.
- Cuida la relación riesgo / beneficio, elige una actividad que no te exponga a sufrir una lesión relacionada con la actividad.
- El sol
- Exponerse al sol mejora tu sistema inmune, lo que te volverá más resistente a los virus y otros patógenos.
- Mejora el estado de ánimo porque permite segregar las hormonas que te hacen sentir bien.
- Regula tus ritmos circadianos, el reloj del organismo se sincroniza y funciona mejor cuando te expones a la luz solar.
Resolver estas cuestiones de forma independiente pueden generar cambios significativos en la salud, pero aplicarse para optimizar la forma en que vivimos puede ser trascendental para vivir una vida en donde el límite lo ponemos nosotros mismos y no los síntomas de una enfermedad, en donde la medicina convencional tiene su lugar para situaciones irremediables y urgentes, porque nosotros sabemos gestionar nuestra salud con sabiduría a través de una hábil combinación de las ventajas de la vida moderna y el respeto de nuestro origen.
